hermanos González Moreno
Fotografía: Zona Docs / Itzel Ximena Torres
Guadalajara, Jalisco.

Los músicos de La Orquesta de Cámara Sidereus Nuncius unieron sus notas en clamor de justicia para los hermanos González Moreno en un concierto ofrecido en su memoria en el auditorio Salvador Allende del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH), donde cursaba la carrera de geografía el violoncelista José Alberto González Moreno, a quien recuerdan los miembros de la orquesta como un joven tímido, responsable y sonriente.

“Era una persona algo tímida y muy sonriente, cuando nos juntábamos con los compañeros de la orquesta él iba a nuestras reuniones y siempre fue una persona muy amena, nunca imaginé que una persona como él pudiera tener un final tan terrible. Era una persona muy talentosa y entregada a lo que se proponía, dentro de sus clases y su instrumento siempre tuvo muy buena disposición, siempre con el interés de seguir creciendo, de seguir ampliando su conocimiento, pero también lo hizo en su trabajo y en la carrera universitaria que estaba cursando”, recuerda Abraham Calva.

Fue un viernes 7 de mayo cuando a tres días de su festejo social, una madre perdió a tres de sus hijos en un episodio que va más allá de lo kafkiano. Hoy se cumplen 49 días del horror que conmocionó a Jalisco, entidad en la que se ofrecen clases de música a niños con la esperanza de que aquel que toca un instrumento jamás tocará un arma, pero no hay nada que le impida morir a manos de una.

En un mundo en el que el silencio de dios es agobiante, en el que no hay justicia para los hermanos González Moreno, en donde estos actos cruentos del día a día nos hacen odiar ser humanos de carne y hueso y anhelamos con llegar a convertirnos en una especie de seres abstractos universales, llega la música en medio de la herida que no sana, ofreciéndonos un aliciente, a diferencia de las autoridades gubernamentales.

El concierto en memoria de los hermanos González Moreno inició tras un minuto de silencio con la obra “Plan de vías” del compositor tapatío Abraham Calva. Destaca especialmente el IV movimiento de la obra. Como una elegía, un violoncelo solo, instrumento que ejecutaba José Alberto, toca la melodía principal mientras es acompañado por la orquesta.

“Como jóvenes jaliscienses queremos dejar de ser un estado en el cual nuestros sueños son vulnerados y arrebatados, queremos un estado con más cultura y sin violencia, donde nuestra inquietud más grande sea alcanzar nuestras metas y no si habrá o no un mañana en nuestras vidas”.

“José, Karen y Luis, sabemos que ustedes al igual que nosotros amaban la música, hoy queremos dedicarles este concierto y con cada sonido que toquemos construir un monumento en el tiempo para ustedes, queremos que sepan que la injusticia cometida en su contra seguirá resonando por el resto de nuestros días como sociedad y que ustedes jamás serán olvidados”, sentenció uno de los músicos en nombre de la orquesta.

Antonio Díaz