Ocotlán, Jalisco

El día de hoy, lunes 9 de marzo, amaneció con claras muestras de turbulencia a nivel internacional: el precio del petróleo se desplomó en 30 por ciento en los mercados asiáticos, en tanto crece el temor por los efectos negativos del coronavirus o Covid 19. La caída de los precios del petróleo es la más importante desde la Guerra del Golfo, en 1991, y se debe a la decisión de Arabia Saudita a reducir los precios en forma drástica debido a la falta de acuerdo con Rusia. Esto generó mucha turbulencia en los mercados internacionales y se sumó al temor a la recesión que se tiene debido al coronavirus.

En el caso de México, un país petrolero, el primer impacto se sintió en la depreciación del peso frente al dólar: la moneda estadounidense se cotizó en más de 21 pesos al inicio de la jornada. Si bien esta situación ya se dio hace algunos años cuando el dólar llegó a los 22 pesos por unidad, lo cual indica que es probable que se revierta en poco tiempo, la preocupación de fondo es el impacto que tendría en las finanzas de Pemex y en la política energética. La turbulencia nos mostró que seguimos en una economía dependiente y frágil que se bambolea ante los vientos externos.

La sacudida de las últimas horas se suma a noticias que configuran un contexto nacional muy complejo: el 54 por ciento de los especialistas consultados por el Banco de México consideran que es un mal momento para invertir, en tanto los pronósticos de crecimiento económico se siguen recortando y apuntan a que en 2020 se tendrá una cifra por debajo del uno por ciento. Es decir, estamos ante un mercado internacional convulsionado por los precios del petróleo y el temor del coronavirus, y en un mercado local que no tiene buenas perspectivas para invertir ni para crecer.

Y toda esta complejidad económica se enfrenta a la enorme necesidad de atender las demandas económicas y sociales de la población. Precisamente, el día de hoy se realiza el paro Un día sin mujeres en protesta contra la violencia de género, contra los feminicidios, los abusos y la inequidad que afecta a las mujeres. Si lo pensamos en términos económicos, México tiene la brecha salarial más pronunciada de entre los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE): en promedio, los hombres tienen un ingreso medio anual 54.5 por ciento mayor al de las mujeres.

Hay una enorme desigualdad que afecta a las mujeres en cuestiones económicas: les pagan menos por hacer el mismo trabajo, tienen más dificultades para ser contratadas o para acceder a créditos, tienen menores probabilidades reales de ser consideradas para ascensos, le dedican más tiempo a los trabajos no remunerados del hogar -2.5 veces más que los hombres-, además de que no tienen las mismas oportunidades para acceder a la educación y la salud. Y todo esto en un contexto de violencia de género y de acoso permanente. Hay mucho por corregir y se debería empezar ya.

En estos días se juntaron las señales de turbulencia y los pronósticos poco favorables. El reto es superarlos para enfrentar lo importante: las demandas sociales, las desigualdades, la pobreza y las necesidades de la gente. Es tiempo de construir un escenario más justo.

Por Héctor Claudio Farina