Ocotlán, Jalisco.

Los corredores industriales oriente y poniente de Poncitlán, han levantado polémica, tanto entre algunos pobladores, como activistas del medio ambiente por las posibles consecuencias que podría traer, dado que ambos colindan con el río Santiago, y por el ya existente desgaste ambiental y de salud en la región.

El proyecto, que estuvo en consulta pública hasta el pasado 23 de julio, es defendido por el ayuntamiento de Poncitlán y particularmente por uno de sus principales promotores, el director de Ordenamiento del Territorio, David Carrillo Muñoz, quien ve en estos corredores, no sólo una opción para dejar la puerta abierta para el desarrollo económico, si no también para poner orden en el mismo, al dar pautas claras sobre los lugares en donde se puede colocar la industria y en donde no:

“Al momento que el municipio genera estas políticas, simplemente genera esta puerta abierta a la posibilidad de inversiones, que de manera coordinada con nuestra oficina de promoción económica, luego se puede sentar el ayuntamiento o los futuros alcaldes de aquí de Poncitlán con cámaras industriales, posibles inversionistas y decir: ‘Oye, el municipio tiene tal número de hectáreas de reservas industriales ya con suelos establecidos, entonces hace más fácil, burocráticamente, que puedan establecerse en este municipio”.

Son 8 mil 440.3 hectáreas las que comprenden ambos corredores, de estas, serán alrededor de 215 las que se destinen a una reserva urbana para industria ligera y de bajo riesgo, mediana y de riesgo medio, e incluso para la industria pesada y de alto riesgo, aunque en menor medida., así como áreas para el servicio a la industria y al comercio, reserva en la que entrará el polémico proyecto de una central de trasvase de combustible de IENOVA petrolíferos, cerca a la comunidad de Casa Blanca.

Crear corredores industrales en esta zona, es rematar el Río Santiago: académico

Estos proyectos no sólo han levantado preocupaciones entre pobladores cercanos a los sitios afectados, también entre la academia, tal es el caso del investigador de la Universidad de Guadalajara José Antonio Gómez Reyna, quien desde hace decadas a trabajado y estudiado la cuenca Lerma –  Chapala – Santiago, la más importante del país según sus propias palabras y además, una de las más maltratadas. Sobre estos corredores en particular, opina que terminarían por rematar al Santiago

“El hacer un sistema de un corredor industrial en esta zona, pues es rematar al Río Santiago, o sea, es acabarlo. ¿Por qué? pues porque muchos de los contaminantes que aparecen no están ni siquiera en la norma oficial mexicana, que es una norma ya obsoleta, que tiene más de 30 años, pues simple y sencillamente, ya no contempla infinidad de nuevos componentes que aparecen en lo que viene siendo la Organización de la Salud, en relación a contaminantes nuevos”.

Además, el investigador del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades, dice que el hecho de que los corredores se encuentren en la parte alta de la cuenca del Santiago, es decir muy cerca de donde nace, es otra mala señal, ya que lo contaminarían desde el inicio mismo.

Sobre este punto, el director de Ordenamiento de Territorio de Poncitlán, aseguró que no habría problema, ya que sólo darían entrada a industria que no realice ningún tipo de descarga a las aguas, sin embargo, para Gómez Reyna, este es un argumento poco realista:

“Los (industriales) que se dedican a la electrónica, a los autos, al plástico, etc. son grandes consumidores de agua. Yo no conozco una empresa que no consuma agua, ni energía, o sólo que tenga una varita mágica para que sea así”.

Pobladores preocupados por la contaminación y pérdida de sus tierras

Los corredores industriales poniente y oriente, se derivan del Plan de Ordenamiento Ecológico Regional del Lago de Chapala, que incluye siete municipios ribereños y con el que se busca dar un enfoque turístico a ciertas zonas. Para que pudiera ser aprobado, igualmente fue puesto en consulta el año pasado, sin embargo, muchos núcleos agrarios no fueron tomados en cuenta, mismo problema que pasó ahora con la consulta por los corredores. Por ello la regidora de Poncitlán, Verónica Lomelí animó a dos de estos núcleos, el ejido de San Juan Tecomatlán y a la comunidad indigena de Tlachichilco, para que interpusieran amparos, los cuales explica la propia edil:

“Pues de que fueron violentados sus derechos, porque ellos como núcleos agrarios son los más importantes para que estuvieran ahí analizando todo el mapeo, todo lo que pensaban hacer, sobre todo las zonas que se deben preservar, que es mentira, ya está todo devastado, ya está siniestrado, ya están construyendo donde no deben construir”.

En Casa Blanca, perteneciente al ejido de San Juan Tecomatlán, un grupo de pobladores son los que más se han opuesto a estos proyectos de industrialización, no sólo por la contaminación que les podría llegar, también por el temor de, eventualmente, perder sus tierras, así lo dice una habitante quien prefirió hablar bajo condición de anonimato:

“Yo pienso que, así de sencillo, se pone este almacenamiento aqui (IENOVA), se pone el corredor industrial, va a hacer un efecto dominó y se va acabar no sólo Casa Blanca, se va a destruir, porque van a haber más empresas, entonces va a correr el riesgo general”.

La preocupación de este grupo de habitantes viene por experiencias previas, y es que hace cerca de 15 años una empresa maquiladora de alimento para mascotas se instaló cerca a su pueblo, con la promesa de traer empleos y desarrollo, sin embargo en todo ese tiempo, poco es lo que ha visto en la comunidad, ya que solamente una docena de personas trabajan en el sitio, y no se ha visto la llegada de algún tipo de crecimiento.

Otro argumento legal en el que se basan para tratar de detener estos planes, son las recomendaciones y medidas cautelares dichas por organismos locales e internacionales, menciona de nueva cuenta la regidora: 

“Tenemos macrorecomendaciones, recomendaciones de organismos internacionales, de lo que es el Tribunal Latinoamericano del Agua, de la Corte Interamericana de los Derechos Humanos que nos dictó tres medidas cautelares que ninguna se ha cumplido. Han hecho como que hacen, pero hasta ahí. Tenemos la de PROEPA en 2014, en la que se emplazó a varios municipios para que actuaran contra la contaminación para lo que es la cuenca del Río Santiago, como del Lago de Chapala”.

Un Plan de Ordenamiento Hídrico, como propuesta a la industrialización

Aún con estas posiciones encontradas, hay quienes piensan que hay alternativas menos dañinas para traer orden y crecimiento a Poncitlán, por ejemplo, el investigador José Antonio Gómez Reyna, propone que el Gobierno de Jalisco haga un Plan de Ordenamiento Hídrico, como un primer paso para sanear el Santiago, en lugar de industrializarlo, el cual explica:

“Consiste en en respetar todos los arroyos, los ríos, no contaminarlos, no hacer descargas directas sobre ellos, o sea controlar toda la actividad que tengas ahí, con el menor impacto posible, y el menor impacto consiste en que el agua como la recibes la tienes que regresar igual de limpia, pero eso nunca pasa aquí en México”.

En lo que refiere a el grupo de pobladores de Casa Blanca, para ellos la solución es clara, que los dejen vivir tranquilamente, ya que el progreso que les ofrecen por medio de la industrialización, para ellos significa perder otros bienes más valiosos, como la tranquilidad, y el medio ambiente sano.:

“Que no nos den trabajo, que no nos den progreso, que nos dejen como estamos, que nos dejen vivir, porque eso nos viene a traer la muerte”.

 Actualmente, el Plan para los Corredores Industriales Poniente y Oriente de Poncitlán, sigue visible en el sitio web del ayuntamiento en la sección de Ordenamiento del Territorio. En lo que respecta a las personas que pujan porque el proyecto no avance, esperan que las autoridades den pie a los amparos interpuestos para que la industrialización no llegue a sus tierras.

 

Juan Carlos Salcido

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