La comercialización de 168 marcas de cigarros ilegales mantiene en alerta a las autoridades sanitarias. La venta de este producto constituye un riesgo a la salud de la población ya que puede tratarse de un producto falsificado, adulterado e incluso elaborado con ingredientes desconocidos, lo que incrementa la posibilidad de contener compuestos químicos potencialmente tóxicos.